Es la habilidad para realizar, de forma fluida y equilibrada, complejos patrones de movimiento rítmicos con música instrumental, coordinándolos en ocasiones con diferentes aparatos (mazas, pelota, cuerda, cinta y aro).
La rutina debe mostrar fluidez y unidad entre las capacidades de la gimnasta (fuerza, flexibilidad, coordinación) y las posibilidades de manejo que ofrecen los aparatos, con perfecta ejecución de los elementos de dificultad.